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Miguel Fuster llegaba a
Gran Canaria como uno de los máximos favoritos a la victoria. El piloto alicantino y su
Porsche, vencedores de este rallye durante tres ediciones consecutivas (
2010,
2011 y
2012), se presentaban como una de las grandes alternativas para hacer frente al
MINI WRC de
Luis Monzón. Si los tramos estaban secos, el de
Benidorm partía con muchas papeletas de llevarse la victoria en su última aparición en el
Nacional con el
911 GT3 que le dio sus dos últimos títulos.
Sin embargo, los planes se le han truncado de golpe a
Fuster antes, incluso, de que el rallye se pusiera en marcha de verdad...
Ha sido a mediodía, en el
shakedown, cuando se han encendido de pronto todas las alarmas. Una avería en el motor de su
Porsche ha obligado a
Fuster a detener el coche y llamar a sus mecánicos para que fuesen a remolcarlo al tramo. En un principio, el equipo creía que podrían solucionar el problema a tiempo para que
Miguel pudiese tomar la salida esta tarde. Pero cuando los técnicos de
Imex-Laca han analizado a fondo la situación, le han comunicado a
Fuster que, tal y como estaba el motor del
Porsche, iba a ser imposible correr el rallye...
El piloto alicantino, curtido ya en mil batallas, no ha tenido más remedio que asumir la situación y encajar lo mejor posible un duro golpe, que, inesperadamente, le ha dejado fuera a las primeras de cambio de la cita inaugural del
Nacional.