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Curiosamente, a finales de la pasada semana, mientras la plana mayor del equipo Citroën preparaba en la Alsacia la fiesta de celebración del noveno título mundial de Loeb y la octava corona de constructores para la marca, un pequeño destacamento de la formación francesa se desplazó, con una unidad de pruebas del DS3 WRC cargada en el camión, desde Versalles hasta Italia, a Corinaldo, concretamente, en la provincia central de Ancona.
Allí les esperaba un pecoso norirlandés de cabello rojizo: Kris Meeke. El Campeón del IRC 2009 estuvo probando la máquina del doble chevrón en un estrecho y rápido camino de arena blanca. Aunque, en esta ocasión, sin llevar a su lado a su habitual copiloto Paul Nagle, que se encontraba corriendo el Rallye de Francia junto a Craig Breen, con el que se llevó su segundo triunfo consecutivo dentro del SWRC.
Meeke, apartado del Mundial desde el pasado invierno, cuando las estrecheces presupuestarias del proyecto de Prodrive le obligaron a bajarse del MINI John Cooper Works WRC con el que había estado corriendo el año anterior junto a Sordo, ha suspendido definitivamente su acuerdo con el preparador británico. Y, ahora, se encuentra enrolado en la búsqueda de un programa de garantías para 2013.
Aunque la Prensa inglesa habló el pasado verano de su posible marcha a Skoda, por el momento, el norirlandés parece estar trabajando como baza principal para su futuro un hipotético regreso a la órbita del Grupo PSA. Prueba de ello son los rumores que hablaban de su posible implicación como piloto de pruebas en el desarrollo del Peugeot 208 en sus versiones R2 y R5. Y, como argumento decisivo, la evidencia real en imágenes su ensayo reciente con un Citroën DS3 WRC de fábrica.