La nueva reglamentación para los WRC que se ha hecho vigente esta temporada se creó con el fin de aumentar la presencia de máquinas en los parques cerrados, que en los últimos años habían adolecido de falta de inscritos en buena parte de las pruebas. De momento parece que el trabajo realizado por la FIA va por el buen camino, pues en la próxima cita del Mundial, el Rallye de Cerdeña, veremos nada menos que una veintena de máquinas de primer nivel.
Además de los Citroën DS3 WRC de Sébastien Loeb y Sébastien Ogier, y de los Ford Fiesta RS WRC de Mikko Hirvonen, Jari-Matti Latvala y Khalid Al Qassimi, y los Stobart de Matthew Wilson, Henning Solberg, Mads Ostberg, Evgeny Novikov y Per-Gunnr Andersson -que regresan al campeonato tras sus participaciones en México y Suecia, respectivamente-, en la isla sarda se producirá el desembarco oficial del esperado Mini John Cooper Works WRC, un nuevo constructor que llega al campeonato de la mano de Prodrive y con Dani Sordo y Kris Meeke como pilotos, dispuesto a romper el monopolio de victorias que han protagonizado en los últimos años el óvalo y los dos chevrones.
El plantel de inscritos lo completan un nutrido grupo de equipos privados, entre los que encontramos los DS3 WRC de Petter Solberg y los van Merksteijn, padre e hijo, junto a los FIesta RS WRC de Federico Villagra y Dennis Kuipers, y los Mini Countryman WRC de Armindo Araújo, Daniel Oliveira y el sueco Patrik Flodin, que da el salto a la categoría reina.
Con este elenco de pilotos y máquinas, se presume un bonito espectáculo en los caminos sardos.