El error que cometió en Australia diluyó buena parte de sus opciones al campeonato cuando más cercaba estaba del liderato. Después, su victoria en Francia y el abandono de Loeb volvieron a colocarle como candidato al título. Pero, su abandono en España, el segundo de la temporada para él, le ha obligado a despedirse definitivamente de su sueño de convertirse en Campeón del Mundo en su primer año dentro del primer equipo de Citroën.
Y es que el motor del DS3 WRC volvió a fallar. La marca del doble chevrón no se ha caracterizado, precisamente, por las averías. Más bien al contrario. Sin embargo, en los dos últimos rallyes el propulsor de sus dos coches oficiales se ha venido abajo. En la Alsacia, Loeb se quedó tirado nada más empezar por un fallo en la bomba de aceite. Y, el pasado domingo, Ogier ocupaba la quinta posición en Salou cuando, a dos tramos para la conclusión, se quedó sin potencia en su coche, algo parecido a lo que le había sucedido a Raikkönen en la tercera especial del recorrido...
Tras conseguir su quinto triunfo del año en Francia, el chico de Gap llegaba a España a sólo tres puntos de distancia del dúo de cabeza, formado por Loeb y Hirvonen. Un pinchazo el viernes, que se repetiría al día siguiente, le alejó de la victoria cuando estaba en plena pugna con Latvala y 'Seb'. Los diez puntos que habría sumado de haber acabado quinto le hubiesen permitido llegar a Gales con opciones al campeonato, independientemente de que Citroën presentase como primer candidato a Loeb. Pero, la avería en el motor que sufrió Ogier, le ha dejado a veintidós puntos del líder, y ha convertido el desenlace del título en una lucha a dos bandas.