Como esos ciclistas que ante una gran vuelta señalan en el calendario con un círculo rojo esa jornada en la que tienen depositadas todas sus esperanzas, la etapa que mejor se adapta a sus cualidades físicas, o aquella que pasa por su lugar natal, las calles del pueblo que le vio empezar a dar pedales... así aguarda Bruno Magalhães la primera prueba de la temporada del IRC a disputar dentro de los contornos de su país, aunque en realidad se celebre en una isla flotante sobre la inmensidad del Atlántico, el Rallye Sata Açores.
El piloto de Peugeot-Portugal no está teniendo la suerte ni el brillo esperado en su segundo programa con aspiraciones en el IRC. Un octavo puesto en Canarias y un quinto en Córcega son los mejores resultados que ha conseguido hasta el momento, pues los abandonos en Montecarlo e Ypres -por rotura de motor en el segundo tramo cuando marchaba cuarto- han relegado al portugués -que no corrió en Yalta- a la décima posición en la general de un certamen que premia, por encima de todo, las victorias.
Y éso es precisamente lo que espera conseguir Magalhães en los emboscados caminos de gravilla de Açores, un triunfo como el que lograra el pasado año -hasta ahora el mejor resultado de su trayectoria en el IRC- que le permita retomar la confianza y emprender la escalada hacia los puestos cabeceros en la tabla del certamen.
"Estoy seguro de que estaremos fuertes en Açores y quiero conseguir un buen resultado después del Rallye de Ypres. Sé que será difícil vencer otra vez porque el ritmo en el IRC es fantástico y muchos pilotos tienen ya una importante experiencia en esos tramos. Pero tengo confianza, estoy motivado, gané el año pasado y sé que puedo vencer otra vez", ha dicho el portugués. 'Boa sorte', Bruno.