Se ha plantado ante la pizarra, ha cogido la pegatina serigrafiada con su nombre, y, para sorpresa de varios, en lugar de dirigirse a la zona inferior del tablero, la ha estampado junto al dorsal número uno, tan pancho...
Sí, sí. Pese a tratarse de una prueba sobre tierra, Jan Kopecký -neófito en los tramos rumanos, al igual que Bouffier-, tal vez convencido por el precedente de Andreas Mikkelsen (vencedor indiscutible de la pasada edición del Sibiu Rallye aún saliendo primero a los tramos en cada etapa), ha decidido aprovechar el ajustadísimo scratch que ha logrado esta mañana en la clasificatoria para abrir carretera en la jornada de mañana (viernes).
No ha sido ninguna decisión precipitada. Tampoco una locura momentánea. El checo tiene sus motivos para haber tomado tal decisión: "Los primeros coches sacarán mucha piedra suelta. Las tengo anotadas y sé donde estarán si salgo primero para poder esquivarlas. Además, en el segundo bucle, si no hay mucho viento, el polvo en suspensión puede ser un problema en el tramo nocturno", ha explicado Kopecký.
Lejos de rebatirle su argumentario, Bryan Bouffier y François Delecour, sus más directos rivales a la victoria en los caminos rumanos, han copiado la estrategia del checo. Los Peugeot 207 S2000 de los dos franceses (uno de Delta Rally, el otro de Munaretto) tomarán la salida a continuación del Skoda Fabia S2000 de Kopecký, seguidos de los R4 de Botka y Arai.