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Última especial del día. El piloto que ha venido marcando los mejores tiempos durante toda la jornada encara los metros finales del tramo, negocia la última curva totalmente de costado, levantando una gran polvareda a su paso... Pero, de pronto, como si el motor se hubiese quedado sin fuelle súbitamente, su coche se detiene apenas unos metros antes de cruzar la línea de meta, como si se estuviese reproduciendo ante nuestros ojos esa maldición que nos tan de cerca nos tocó en aquel RAC de 1998... Pero no, ahora la película es otra... El piloto ha clavado los frenos premeditadamente, a propósito. No por miedo escénico o algo parecido, ni mucho menos, sino porque está esperando a que su navegante culmine la cuenta atrás, el goteo de segundos desesperante que le canta por los interfonos, y le indique de una vez por todas el momento preciso en que debe cruzar la línea de meta para perder el liderato por la mínima diferencia posible. Parece una locura, una maniobra desprovista de toda lógica. Pero sí que la tiene... Lo que le ocurre es que el protagonista de la escena no quiere abrir carretera al día siguiente, se muestra rehacio a coger la escoba de barrer, y prefiere delegar esa incómoda tarea en el rival con el que se está jugando la victoria...
Escenas como la anterior las hemos estado viendo en los rallyes de tierra estos últimos cuatro años a pares... Parecían jugadas maestras de una partida de ajedrez jugada a distancia por los directores de los equipos a través de las emisoras. Ya casi nos habíamos acostumbrado a ellas... Pero la FIA ha decidido acabar con esas abominables imágenes. Y para ello ha creado el tramo de calificación.
A partir de ahora, el orden de salida en los rallyes de tierra se definirá previamente, habitualmente los jueves por la mañana será cuando se celebre en casi todos los rallyes la especial que reemplazará al shakedown, y en la que los pilotos -prioritarios 1 y 2- se jugarán la posibilidad de decidir su posición de partida para la primera etapa.
La organización concederá a los participantes un margen de dos horas para completar dos pasadas de entrenamientos por el tramo en cuestión. Una vez cumplido ese tiempo, llegará la hora de la verdad. Como se hacía hace unos años en la Fórmula 1, los pilotos se la jugarán en una última acometida que, esta vez, sí se cronometrará.
Una vez finalizada la sesión, quienes hayan marcado los dos mejores cronos serán los primeros en elegir la posición desde la que quieran partir a la primera etapa. Y así sucesivamente en función de los tiempos que haya marcado cada uno. Por su parte, los pilotos que no finalicen el tramo de calificación no podrán expresar su elección hasta que no lo hayan hecho todos los demás.
Para las siguientes jornadas, el orden de salida se establecerá invirtiendo las posiciones registradas en la clasificación general del rallye por los pilotos prioritarios 1 y 2.
Con esta medida, no habrá estrategias que valgan. Habrá que correr a degüello en cada kilómetro para poder ganar. 3, 2, 1... ¡¡¡Vamos!!!