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A pesar de haber corrido como representante del Qatar World Rallye Team dentro de la estructura de Citroën desde el Rallye de Suecia, Al-Attiyah decidió aparcar durante unas semanas sus compromisos en el WRC, y causar baja en Nueva Zelanda -donde fue sustituido muy dignamente por Thierry Neuville- y Finlandia -el australiano Chris Atkinson se va a encargar de ocupar su lugar- con un claro objetivo: preparar a conciencia los Juegos Olímpicos de Londres.
Después de haberse quedado a un paso de la medalla de bronce en Atenas en la disciplina de tiro al plato (skeet), el catarí estaba decidido a ganar un metal de una vez por todas en su quinta Olimpiada. Y, después de clasificarse para la final, ayer -martes- por la tarde, lo logró.
El Campeón del Dakar 2011 se colgó la medalla de bronce en la final masculina, convirtiéndose en el tercer deportista catarí de la Historia que escribe su nombre en el medallero de los Juegos Olímpicos, después de Mohamed Suleiman y Saif Assad Assad.
A partir de ahora, Nasser podrá presumir ante sus rivales en el Mundial de Rallyes, incluso ante el mismísimo Sébastien Loeb, de ser el único medallista olímpico. Así es Al-Attiyah, un hombre polifacético de la realeza de Catar que lo mismo alcanza éxitos corriendo con un coche por las dunas del desierto, que disparando a un plato con una escopeta.