La mecánica ha traicionado a Mads Østberg en el peor momento posible, cuando estaba firmando una de sus mejores actuaciones en el Campeonato del Mundo de Rallyes.
Después de finalizar el primer tramo de la jornada con el segundo mejor registro, el noruego ha señalado en la meta de la especial que notaba que algo no iba bien en su Ford Fiesta RS WRC. Detenido en el enlace, ha llamado por teléfono a su ingeniero para tratar de solucionar lo que en un principio parecía un fallo del embrague. Pero, poco después, el equipo ha constatado a través de 'Twitter' que se trataba, realmente, de una avería en el alternador irreparable fuera de la asistencia.
Así pues, Østberg se ha visto obligado a abandonar irremediablemente por ese motivo justo antes de afrontar el tramo más largo de la jornada, cuando se encontraba segundo en la general del rallye, a 41"4 de Ogier, defendiendo su posición con todas las de la ley frente al Citroën DS3 WRC oficial de Mikko Hirvonen. Así de injusto es a veces este deporte...