La segunda etapa de la edición 2015 del Rally Dakar será recordada durante mucho tiempo. Esta etapa acabó con 40 coches fuera de carrera, entre ellos el de Ignacio Corcuera “Livingstone”, que veía como a las primeras de cambio se terminaba su aventura de intentar completar el Dakar en solitario.
La segunda etapa fue larga, con temperaturas extremas, pero lo que de verdad hizo daño a la carrera, fueron los 150 kilómetros de fesh-fesh al término de la misma, una superficie por la que pequeños buggies y coches derivados de serie sufren, especialmente porque se encuentran la tierra batida y los caminos destrozados tras pasar por ahí las motos, quads, y los vehículos de los favoritos.
“Nadie pensaba que fuese una etapa destroyer y tan pronto. Los primeros 350 km transcurrieron con una dureza razonable; lo que diezmó la carrera fueron 150 km de pista de fesh- fesh (un polvo muy fino) que no tenía ningún sentido. Tras el paso de muchos vehículos, cruzar por ese tipo de pista era impracticable. Quien lo intentaba por la pista fundía embragues, transmisiones, radiadores, alternadores, etc. Quien seguía por la maleza, pinchaba sus siete ruedas y se quedaba tirado”
Corcuera se ha mostrado especialmente crítico con la organización, por elegir ese tramo con “un ambiente sofocante de 51,2 grados en el interior del coche de Corcuera, con algo riesgo de lipotimia.” Fueron numerosos los participantes que agotaron energías y tiempo en ayudar a otros participantes en peores condiciones, algo que la organización no ha tenido en cuenta. Livingstone hizo noche en el desierto. Cuando amaneció, volvió a ponerse en marcha, pero no pudo completar el tramo antes de la hora establecida, quedando eliminado del Rally.