No será uno de los mejores deportivos del mundo, pero tampoco es de los peores y desde luego la versión más radical del Mustang, el GT500, es un coche que ya desde parado intimida. Al perder el techo como le ha sucedido a este Shelby GT500 Convertible el americano se suaviza un poco, por el tema de que los descapotables siempre reflejan un cierto aire lúdico, pero su aspecto sigue conservando ese músculo americano.
Al igual que la versión cerrada del GT500 que se presentó el año pasado, el Convertible posee el mismo motor V8 de 5.8 litros capaz de suministrar a las ruedas traseras del Mustang 650 CV de potencia con un par de 813 Nm. Suficientes para catapultar al descapotable hasta los 320 Km/h.
Tampoco le faltan los paquetes Performance Pack y Advance Track Package del cupé que incluyen útiles elementos como los amortiguadores Blistein ajustables electrónicamente, el diferencial Torsen y mejores sistemas de refrigeración para el aceite, el diferencial trasero y la transmisión.
Ford conmemora con el Shelby GT500 Convertible los 20 años de trabajo de SVT, siglas que aparecen reflejadas en los umbrales de las puertas del Mustang y que han dado vida a algunas versiones de Ford especiales al otro lado del charco.
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