Es curioso cómo cambian las cosas en pocos años y también como el mercado se reinventa para adaptarse a los tiempos. Hasta hace muy poco el agigantamiento de los vehículos había entrado en una espiral que nadie sabía dónde iba a parar, pero de pronto llegó la crisis y la frenó en seco.
Adaptándose a la nueva situación y en busca de satisfacer a la clientela, que ha declarado su pasión por los SUV, todas las marcas se han lanzado a ese mercado con modelos que cumpliesen por estética pero con unas dimensiones y una economía de uso más acorde al mundo real.
Buena parte de la culpa de la pasión SUV la tuvo Porsche con su Cayenne y aprovechando esa posición privilegiada desde la que miraban el segmento, vieron que si querían seguir triunfando en él, el siguiente paso había que darlo hacia abajo. Por eso pensaron en dar un hermanito pequeño al Cayenne, el Cajun, y ahora aunque lo van a hacer con algo de retraso, han confirmado definitivamente su fabricación a partir de finales de 2013. Su fábrica de Leipzig recibirá una inversión de 500 millones de euros para tal fin, por lo que en 2014 ya deberíamos tener en la calle la versión del Audi Q5 según Porsche.