El último Passat, llamado por algunos nueva generación y por otros restyling (yo soy de los segundos), vuelve a recibir el paquete deportivo R-Line que ya lució en el anterior y que está presente de forma opcional en la mayoría de los modelos de VW.
Los cambios que introduce siguen la misma fórmula que en otras ocasiones, luciendo por fuera paragolpes diferentes, taloneras y alerón. Cambios sutiles que combinados con las nuevas llantas de 17 pulgadas (18 en opción) y la suspensión rebajada en 15 mm, hacen olvidar un poco el conservador aspecto de los Passat.
En el interior nos reciben los asientos deportivos bicolor, los apliques de aspecto metálico en tablero, consola y puertas, el volante deportivo y los pedales de aluminio. Un conjunto sencillo y que consigue su objetivo, crear un ambiente deportivo sin demasiados artificios.
Por un sobrecoste que en Alemania no llega a los 1.000 euros (algo más seguramente para el mercado español) los Passat podrán de nuevo adaptarse al gusto de aquellos que buscan una berlina elegante con una pizca de deportividad.
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