La crisis económica y los recortes en las Administraciones Públicas están dejando entre la espada y la pared a muchas de las entidades encargadas de organizar los rallyes del Campeonato de España, que, aún haciendo encaje de bolillos, encuentran cada vez más dificultades a la hora de alcanzar los presupuestos necesarios para sacar adelante una prueba del Nacional...
Si hace menos de un mes el ACPA anunciaba la cancelación de la 50ª edición del Rallye Príncipe de Asturias en vista de la escasez de apoyos recabados (una situación dramática que, afortunadamente, logró reconducirse en el breve intervalo de una semana, gracias a la intervención de las autoridades locales de Cangas del Narcea), ahora han sido los responsables del Rallye Rías Baixas los que se han visto obligados a encender todas las alarmas.
Según el Presidente de la entidad organizadora, Fernando Mouriño, la reducción a la mitad de la subvención recibida por parte de la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Vigo fue ya un duro revés para las cuentas del rallye, que les obligó, además, a renunciar a la puntuabilidad para la Copa de Europa de la especialidad. Pero la retirada ahora del apoyo económico suministrado de parte de Vodafone (el principal patrocinador de la prueba viguesa durante estos últimos años) ha supuesto el golpe definitivo que ha acabado dañando la línea de flotación del 'Rías'; uno de los rallyes -al igual que el Príncipe- más emblemáticos del panorama nacional, cuya edición número 49 se encuentra, a día de hoy, entre graves interrogantes.
En 2010, la Escudería Rías Baixas ya tuvo que anunciar con amargura la cancelación de la carrera por el mismo motivo que ahora: la falta de presupuesto. Pero entonces hicieron pública la noticia en marzo, a las puertas de la Semana Santa, coincidiendo con el arranque del Nacional de Asfalto en La Vila Joiosa (Alicante); con lo cual dispusieron de varios meses de margen para recabar más apoyos y terminar salvando el rallye. En cambio, ahora la situación es mucho más comprometida que en ese momento, puesto que restan apenas dos semanas para alcanzar la fecha (30-31 de mayo) prevista para la celebración del Rías, cuyo itinerario y recorrido ya fueron desvelados, incluso, hace varias semanas.
A pesar de lo comprometido del asunto y de disponer de un tiempo de reacción tan breve, desde la organización prometen no tirar la toalla hasta que suene la campana. "Vamos a pelear hasta el último minuto por sacar adelante la prueba. Nos negamos a dejar morir un evento deportivo de esta magnitud, a las puertas de sus bodas de oro", ha señalado su Presidente, Fernando Mouriño.
Confiemos en que, al igual que el ACPA, la Escudería Rías Baixas acabe solventando esta difícil papeleta, y que puedan sacar adelante, un año más, una nueva edición de uno de los rallyes mejor organizados y con mayor solera del calendario nacional. Ánimo, y suerte.