El Audi A1 es un vehículo incomprendido por muchos y fruto de esa incomprensión, ha recibido numerosas críticas. No es fácil entender porque un vehículo que es técnicamente igual a sus primos de Seat, Skoda y Volkswagen, es mucho más caro sin aportar nada tangible más allá de la imagen y ciertos detalles de acabado. Visto así es un razonamiento que no tiene contestación, pero lo mismo se podría haber dicho de su hermano A3 cuando apareció por nuestras carreteras hace 15 años, y cuyas cifras de ventas acallan de un plumazo cualquier tipo de razonamientos sobre su sentido.
Para potenciar aún más su mayor aliciente, la imagen, Audi acaba de dar un golpe sobre la mesa lanzando la versión A1 Quattro, que automáticamente hace suspirar por este pequeño hasta a los más racionales. Con una imagen arrebatadora que recuerda al mítico Quattro original, esta radical versión del A1 se pone a la cabeza con una amplia distancia sobre el resto de sus rivales, dejando claro quién es el jefe de la manada.
Sin lugar a dudas el elemento fundamental del A1 Quattro es su potente motor de 2.0 litros TFSI capaz de entregar 256 CV de potencia a 6.000 r.p.m., y un par constante de 350 Nm entre 2.500 y 4.500 r.p.m. Las prestaciones, como es lógico, se alejan de las del resto de urbanos deportivos haciendo caer el 0 a 100 Km/h hasta los 5,7 segundos y, situando la velocidad máxima en unos espeluznantes 245 Km/h. Eso sí, que nadie espere milagros, pues su consumo homologado se sitúa en torno a los 8,5 l/100 Km, cifra que sin duda superará en varias ocasiones los 10 litros a nada que se disfrute un poco de su conducción ayudados por la caja manual de 6 velocidades que monta.
Motivo de ese alto consumo es en parte su sistema de tracción, que hace honor a su nombre y envía la fuerza a las cuatro ruedas mediante un embrague de tipo Haldex. Ante posibles pérdidas de tracción el coche cuenta además con un diferencial electrónico EDL. Elementos que deberían ser suficientes para domar la enorme caballería de esta nueva bestia de los cuatro aros.
Por si fuera poco las suspensiones, que siguen contando con la misma configuración que en resto de A1 (McPherson delante y multibrazo detrás) se han recalibrado, los discos de freno han aumentado su tamaño hasta los 312 mm en el eje delantero y el control de estabilidad incluye un modo de funcionamiento deportivo, que puede llegar a desconectarse por completo.
La estética también se ha cuidado al máximo, con detalles como sus peculiares llantas y la zona pintada en negro del portón trasero que recuerdan irremediablemente al Audi Quattro de los 80. El alerón, el difusor trasero con las dos grandes salidas de escape integradas, los faros con unas líneas rojas en su interior y el nuevo paragolpes frontal con sus grandes entradas de aire, terminan de rematar un conjunto muy atractivo. Además no esperes ver un Audi A1 Quattro diferente al de las imágenes, pues su color blanco es el único disponible.
En el interior el ambiente racing se relaja y pese a que cuenta con asientos deportivos forrados en cuero, costuras y luces rojas por doquier y, algunos elementos más específicos, el sobrio diseño Audi está presente en cada rincón.
Todo para crear un conjunto que hace palidecer a cualquier otro urbano deportivo que se le ponga al lado, además de muchos otros deportivos medios que ni por aspecto ni por prestaciones pueden hacerle sombra.
A la venta desde el segundo semestre de 2012 con un amplio equipamiento de serie, la producción del A1 Quattro se limitará a 333 unidades para las que aún no se ha puesto precio, pero que sea cual sea, tendrán una pronta colocación.
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